Guía

Cómo elegir el mago para un evento de empresa: qué preguntar antes de cerrar

Octubre 2026 · 5 min de lectura

Casi nadie contrata magia para su empresa dos veces en el mismo puesto. Se hace una vez, con el evento ya medio montado, pidiendo tres presupuestos y comparando vídeos de YouTube que están todos grabados en teatros llenos. Y el error que más veces estropea una actuación no es haber elegido un mago flojo: es haber elegido un buen mago para un formato que no encajaba en esa sala.

Primero decide el formato, luego el mago

Hay tres maneras distintas de meter magia en un evento de empresa, y no se parecen en nada.

Magia de cerca. El mago se mueve entre la gente y actúa a medio metro, para grupos de seis u ocho personas cada vez. Es lo que funciona en cócteles, aperitivos, llegadas, ferias y cenas mientras se sirve. No necesita escenario, ni micro, ni que nadie pare la conversación. Lo nota todo el mundo porque pasa en sus propias manos.

Espectáculo de escenario. Cuarenta o cincuenta minutos con todo el mundo sentado mirando al mismo sitio. Es lo que encaja al final de una cena, en una convención o en una entrega de premios. Necesita que alguien apague la música, que el público tenga sillas y que haya un punto al que mirar.

Mentalismo o magia con el mensaje dentro. La aparición final no es una carta, es el nombre del nuevo producto, la cifra del año o el lema de la campaña. Se usa en presentaciones y convenciones, y es lo que más hay que preparar con antelación.

Elegir aquí es el 80% de la decisión. Un espectáculo de escenario en un cóctel de pie no funciona por bueno que sea el mago, y magia de cerca para doscientas personas sentadas se queda corta.

El error más común

Contratar escenario para una sala que no es una sala.

Pasa mucho en restaurantes con columnas, en salones alargados y en terrazas. El mago es bueno, el número es bueno, pero la mitad del público no lo ve: hay una columna en medio, o están a quince metros, o la gente sigue hablando en la otra punta porque nadie ha bajado la música.

Si tu sala tiene columnas, si es larga y estrecha, o si va a haber barra abierta a la vez, la magia de cerca va a funcionar mucho mejor que el escenario. No es una versión reducida: es otro formato, y en esas salas es el bueno.

Qué conviene preguntar

¿Habéis trabajado este formato, no solo este tipo de evento? Hay magos excelentes de escenario que en una mesa de ocho personas no se encuentran, y al revés. Son dos oficios.

¿Qué necesitáis de nosotros? Espacio, sonido, luz, tiempo de montaje. Si la respuesta es "nada, lo llevamos todo" sin preguntar cómo es el sitio, desconfía un poco.

¿Qué pasa si el evento se retrasa? Se retrasan todos. El discurso del director se alarga, la cena sale tarde. Lo que tienes que saber es si el pase se puede acortar, mover o partir en dos sin que se caiga.

¿Quién viene exactamente? Si contratas a través de una agencia, pregunta quién va a actuar y si va a ser esa persona. Que te lo digan por escrito.

¿Tenéis seguro de responsabilidad civil? Muchos espacios y hoteles lo piden por contrato. Si lo preguntas al final, el día antes, es un problema.

¿Factura con IVA y a nombre de la empresa? Parece obvio y es la segunda causa de líos, después de los horarios.

Qué tienes que contar tú

La mitad de los presupuestos malos salen de encargos mal contados. Con esto basta:

Cuánta gente sois. Si están sentados o de pie. A qué hora sería y qué pasa justo antes y justo después. Cómo es el sitio, aunque sea mandando una foto del salón vacío. Si hay discursos o entrega de premios. Y si quieres que aparezca algo de la empresa dentro de la actuación.

Una foto del salón vacío vale más que tres párrafos describiéndolo.

La prueba de fuego

Pídele que te cuente cómo lo haría en tu evento concreto.

Un vídeo de un teatro lleno no te dice nada sobre lo que va a pasar en tu cena del día 12 en un salón con cuarenta personas y barra abierta. Lo que sí te lo dice es la respuesta a "¿y aquí qué harías?".

Si te contesta con preguntas —cuántos sois, cómo está montada la sala, qué hay antes— va bien. Si te contesta mandándote el mismo dossier que le manda a todo el mundo, ya sabes qué tipo de actuación te va a tocar.

Cuándo hay que cerrarlo

Depende de la época. En octubre, noviembre y diciembre las agendas se cierran con semanas de antelación y las fechas buenas vuelan, sobre todo los jueves y viernes de diciembre. El resto del año hay más margen.

Si tienes fecha, aunque el resto del evento esté a medias, consúltala. Bloquear una fecha es gratis y cambiarla también.

Cuéntanos cómo es tu evento —cuántos sois, dónde y a qué hora— y te decimos qué formato encaja mejor, sin compromiso.

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Preguntas frecuentes

¿Hace falta escenario?

Para la magia de cerca, no: el mago se mueve entre la gente y no necesita ni tarima ni micrófono. Para el espectáculo sí hace falta un espacio de unos tres metros por dos, sonido y que el público pueda mirar hacia el mismo sitio.

¿Funciona si somos pocos? ¿Y si somos muchos?

Las dos cosas, cambiando el formato. Con grupos pequeños la magia de cerca es imbatible porque todo el mundo está a un metro. Con doscientas personas sentadas, el espectáculo de escenario. Lo que no funciona es forzar el formato que no toca.

¿Y si hay mucho ruido o barra abierta?

Entonces la magia de cerca es la opción. No compite con el ruido porque no lo necesita: cada pase ocurre dentro de un corro de seis u ocho personas que sí están escuchando. Un espectáculo de escenario con barra abierta a la vez casi nunca sale bien.

Preparamos la propuesta a partir de tu sala y tu horario, no de un catálogo. Escríbenos y te respondemos en menos de 48 horas.

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