Un taller de magia es una de las actividades infantiles que mejor funcionan en la agenda municipal: necesita poco espacio, se adapta a casi cualquier sala y los niños se van a casa con algo que enseñar. Esto es lo que conviene tener en cuenta para montarlo.
En un espectáculo, los niños miran. En un taller, aprenden un juego, lo practican y lo hacen delante de los demás. Ese último paso es el que más valoran las familias: el niño que se atreve a actuar delante del grupo sale del taller con una seguridad que no tenía al entrar.
En una biblioteca, además, la magia conecta de forma natural con la lectura. Al terminar se pueden recomendar libros de magia o de ilusionismo del propio fondo, para que la actividad tenga continuidad más allá de ese día.
Una sesión suelta dentro de la agenda del mes. Es la forma más sencilla de probar la actividad y ver cómo responde el público.
Tres o cuatro sesiones seguidas, por ejemplo los sábados por la mañana. Cada semana se aprende un juego nuevo, y la última sesión puede terminar con una pequeña actuación para las familias.
Primero, un espectáculo abierto a todo el público. Después, un taller con plazas limitadas para quienes se hayan quedado con ganas de aprender. Así se llega a más gente sin renunciar al grupo reducido.
Basta con una sala con mesas y sillas. El taller no necesita escenario, luces especiales ni equipo de sonido. Si se combina con un espectáculo, es suficiente con un espacio despejado donde el público pueda sentarse de frente.
Los talleres de magia encajan en cualquier momento del curso, pero hay fechas en las que funcionan especialmente bien:
Si pensáis en Navidad: para las vacaciones de Navidad conviene cerrar el taller con dos o tres meses de margen, así que es buen momento para hacerlo ahora.
Para el ayuntamiento, un taller se contrata como cualquier otra actividad cultural: con un presupuesto cerrado y la documentación habitual. En nuestra guía para técnicos de cultura explicamos qué papeles se suelen pedir y cuándo conviene cerrar cada programación.
Cuéntanos qué espacio tenéis y para qué edades, y os proponemos el taller que mejor encaja.
Pedir presupuestoA partir de 7 u 8 años. Para niños más pequeños es mejor un espectáculo participativo.
Recomendamos entre 15 y 20. Si hay más demanda, se pueden hacer dos sesiones o combinar espectáculo y taller.
¿Estáis preparando la programación infantil de Navidad?
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