Programación cultural

Magia para la Navidad municipal: que el encendido de luces se recuerde

Octubre 2026 · 5 min de lectura

Hay una imagen que se repite en todos los pueblos de España el primer viernes de diciembre: la plaza llena, los niños a hombros de sus padres, todo el mundo mirando hacia arriba y esperando. Es uno de los pocos momentos del año en que un municipio entero está en el mismo sitio a la misma hora. Vale la pena que pase algo.

El encendido de luces

Es el acto con más gente de toda la Navidad. También es el que más se parece a una cola: la plaza se llena media hora antes, los niños empiezan a preguntar cuánto falta, hace frío, y al final alguien da un discurso por megafonía y se encienden unas bombillas.

La espera es el problema, pero también es la oportunidad. Un pase corto de magia antes del encendido convierte esos veinte minutos en parte del acto: la gente deja de mirar el reloj y empieza a mirar al centro de la plaza.

Y luego está el botón. Ahí es donde se puede montar algo que la plaza no se espera, y lo mejor es que el alcalde y los concejales no miran desde un lado: están dentro del número.

Se tapa al mago un segundo con una tela y quien aparece debajo es el alcalde, con el botón en la mano. Lo ha tenido todo el mundo delante y nadie ha visto el cambio.

O el botón no existe hasta que existe: el alcalde enseña las manos vacías, las cierra, las vuelve a abrir y ahí está.

O suben los concejales, cada uno con una caja cerrada que lleva en la plaza desde antes de que llegara la gente, y dentro van apareciendo los números de la cuenta atrás. Cinco. Cuatro. Tres. Con el pueblo entero gritándolos.

Lo pulsa él, la foto es la suya y el discurso también. Lo que cambia es que esa foto ya no es la misma de todos los años.

El número se diseña con vosotros, según quién vaya a subir al escenario y cómo lo tengáis montado, y se coordina con quien lleve la instalación eléctrica para que el cero caiga clavado. Hay que hablarlo con semanas de antelación, pero se monta.

El mercadillo navideño

El mercadillo tiene un ritmo propio: la gente pasea, mira los puestos, se para poco rato, se vuelve a mover. Un escenario compite contra eso y pierde, porque obliga a la gente a dejar de hacer lo que ha venido a hacer.

Lo que encaja aquí es un mago que camina entre los puestos. Aparece en medio del paseo, hace algo para las ocho personas que tiene delante, se forma un corrillo de treinta, y cuando se deshace sigue andando. Nadie ha tenido que sentarse en ningún sitio.

Y hace algo que al mercadillo le viene muy bien: mueve a la gente. El mago va cambiando de sitio, y cada vez que se para se forma un corrillo delante de un puesto distinto. Así la gente recorre todo el mercadillo en vez de quedarse en la entrada, y los puestos del fondo dejan de ser los puestos del fondo.

Varios pases durante las fiestas

Más allá del encendido, la Navidad son muchos días que llenar: el escenario de la plaza, el pabellón, o el espacio que tengáis habilitado con actividades familiares durante las vacaciones escolares.

Ahí lo que funciona son varios pases repartidos. Uno por la mañana y otro por la tarde, o uno cada día de la semana de vacaciones, siempre a la misma hora y anunciados en el programa. Las familias organizan la visita alrededor de esos horarios, y el espacio tiene momentos en los que está lleno de verdad en lugar de un goteo sin forma.

Si tenéis varios espacios o varios días seguidos, se pueden encadenar sesiones. Sale bastante mejor de precio que contratarlas sueltas.

Las campanadas infantiles del 31

Cada vez más ayuntamientos montan las campanadas a mediodía, con uvas de mentira y niños que quieren brindar a las doce del mediodía porque a las doce de la noche ya estarán dormidos.

Poner magia antes de las uvas resuelve dos cosas a la vez. La gente viene con tiempo, en vez de aparecer a las doce menos cinco con la plaza a medias. Y los niños llegan entretenidos a la cuenta atrás, que es justo la parte en la que hay que esperar de pie y quietos.

El pase se va enlazando con el momento de las campanadas, y a partir de ahí la fiesta puede seguir: animadores, muñecos y showmans para que aquello no se acabe en el instante en que se come la última uva.

¿Estáis cerrando la programación de Navidad? Decidnos las fechas y los actos y os decimos disponibilidad en el momento.

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Preguntas frecuentes

¿El concejal sigue encendiendo las luces?

Sí, y además sube al escenario. El alcalde y los concejales son parte del número: pueden aparecer de debajo de una tela, hacer aparecer el botón en sus propias manos o abrir las cajas de la cuenta atrás. Pulsa él y la foto es suya, solo que esta vez la plaza se acuerda. Se coordina con quien lleve la instalación eléctrica, así que avisadnos con semanas.

¿Se puede hacer magia en la plaza con frío?

Sí. Llevamos muchos diciembres haciéndolo y el repertorio ya viene pensado para la calle en invierno. Lo que sí hace falta es luz sobre la zona donde se actúa, porque a las seis ya es de noche y la iluminación navideña no ilumina a nadie.

¿Cuántos pases se pueden hacer en un día?

En el escenario de la plaza o en el espacio de actividades familiares, lo habitual son varios pases de 1 hora repartidos por la jornada. En el mercadillo, la magia itinerante se plantea por bloques de 1 hora. Lo ajustamos a cómo tengáis montado el horario.

Preparamos propuestas adaptadas al acto, al espacio y al presupuesto municipal. Escribidnos y os respondemos en menos de 48 horas.

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